¿Hay algo más irresistible que unas costillas jugosas y doradas a la plancha? Esta receta eleva el sabor a otro nivel con una salsa casera de tomate, ajo y romero que se carameliza lentamente sobre la carne, creando una cobertura brillante, intensa y fragante.
Perfecta para una cena especial, una parrillada entre amigos o simplemente para darte un gusto un domingo en casa. Esta receta tiene ese balance justo entre rusticidad y sofisticación: el tomate aporta acidez natural, el ajo profundidad, y el romero una fragancia herbal que se impregna maravillosamente en cada bocado.
Además, el proceso es fácil y sin complicaciones. Lo único difícil será no repetir plato.